ALBERGUE  RURAL (ANTIGUA RECTORAL)

Memoria Histórica

Está ubicada a menos de 500 m. de la iglesia parroquial. En principio fue convertida en CASA RURAL. Actualmente es un albergue con capacidad para 50 personas.

Es un edificio histórico  y su construcción nos recuerda el pasado beligerante de toda esta comarca fronteriza con Portugal. El origen del edificio es militar en respuesta a las guerras y escaramuzas hispano-portuguesas alrededor del  año de 1.650. Según narraciones de la época, el mencionado edificio se denominaba Castillo de San Pedro de la Torre. Los parroquianos le siguen denominando el Castillo de la Rectoral.

Se desconoce cómo pasó de ser un edificio de carácter militar o defensivo  a la situación de Rectoral. En 1.877, siendo párroco Don Javier Rivera,  se hizo una operación de reconocimiento y tasa de desperfectos, para su posterior arreglo a través de la Junta de Reguladores del Arciprestazgo del Pao. Lo que sí está claro es que sufrió diversas transformaciones hasta la configuración que tiene de “pazo” a fecha de hoy.
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El inmueble aparece en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Interés Histórico Artístico realizado por la Dirección General del Patrimonio Artístico, Archivos y Museos del Ministerio de Cultura en el 1.979.

En dicho inventario aparece así definido: “edificio con muros de mampostería y planta rectangular con cubierta a cuatro aguas. En la parte delantera hay un cuerpo de planta cuadrada a modo de torre. Cerca de sillería con portalón que cierra un patio en la casa galería de estilo popular orensano”

También aparece recogida en el Catálogo de Casas Rectorales realizado por la Dirección Xeral do Patrimonio Histórico e Documental de la Xunta de Galicia y el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia.

En ambas aparece como época de construcción el siglo XVII y se define el estilo como popular y coincidente con la mayoría de las otras rectorales edificadas en esa misma época.

La construcción originaria, al menos en parte, tiene semblanza militar, que es la parte ESTE, siendo coronada en una esquina por un pequeño castillo para usos defensivos.

Mención especial merece la fuente, denominada por los lugareños como “A FONTE DO CURA” que en el año de 1.878 fue motivo de un pleito entre un vecino del pueblo, Manuel Conde, y el párroco en cuestión Javier Ribera Baldés. Al final se acuerda ceder la  mitad de las aguas, ya que es abundante, y evitar pleitos.

Descripción del estado antes de la restauración

Antes de la reconstrucción, el estado se podría calificar como de ruina parcial.

Los muros, todos ellos son de cachotería excepto las jambas y dinteles de las puertas existentes y algunas esquinas constituidas por sillarejo.

En el patio existen tres pilares de sillar con basa, fuste y capitel constituyendo la estructura tradicional de un “pendello” típico en el mundo rural gallego.

Estos galpones, anexos a la vivienda, estaban dedicados a actividades agrícolas como bodega, cuadra de animales, con bebedero tradicional o  “pía” formada por sillares de granito, También existían unos hornos tradicionales en los que se cocía el pan de “millo” con mezcla de centeno y, a veces, de trigo. Debajo del  “corredor” de la entrada de acceso había unas argollas de hierro incrustadas en la piedra granítica que era punto de enganche de las ataduras de las cuerdas con las que se sujetaban los animales domésticos como vacas o caballos. 

En el castillo o torre estaba ubicado un reloj de sol que, al convertirlo en Casa Rural, ha sido reubicado en la parte Sur del edificio.

La finca en la que se halla situada la Rectoral está situada en bancadas mirando al río que dista menos de 1 km. en línea recta. En cada una de las bancadas había una plantación de vides. El riego se realizaba con agua “naciente” allí mismo a través de un estanque. Esto define la adaptación del sistema de riego muy típico en Galicia.

 

 
EL ALBERGUE DE TURISMO RURAL
Casa de turismo Rural

La incomparable geografía gallega esconde multitud de maravillosos parajes apartados del ajetreo de la vida urbana, donde descansar, relajarse y, al mismo tiempo, conocer y aprender a amar la naturaleza, que en estos lugares se nos presenta en todo su esplendor. La dispersión con la que la población gallega se asienta sobre esta frondosa tierra permite disponer de encantadoras casas rurales en los más recónditos lugares, donde la aglomeración, la velocidad y el ruido propios de los principales puntos turísticos no tienen cabida. Paz, sosiego y naturaleza es lo que encontrará la persona que se decante por el Turismo Rural.

 

Casa de Turismo

La Xunta de Galicia y el sector turístico gallego han apostado en los últimos años por este nuevo estilo de turismo, disponiendo en la actualidad de más de 150 casas rurales diseminadas por toda la geografía gallega dispuestas a acoger al viajero, ofreciéndole todos los servicios que éste necesita para pasar unos días inolvidables. La impresionante gama de verdes de la vegetación, el agradable murmullo de los innumerables ríos y riachuelos que riegan esta tierra, el encanto de una vida rural en la que perviven interesantísimas y mágicas tradiciones, las frecuentes romerías y fiestas populares en las que se pueden observar y vivir las costumbres del pueblo gallego, son sólo algunas de las maravillas que esperan al visitante.

Casa Rural

Las edificaciones destinadas a este tipo de turismo se dividen en tres categorías: pazos, casas rurales y casas de labranza. Esta división viene dada por el número de servicios de que dispone y por el lujo de la presentación. En el primer grupo se incluyen además de los pazos, típicas construcciones señoriales gallegas, los castillos, los monasterios, las casas grandes y las casas rectorales. El segundo está formado por las casas de aldea, situadas en el medio rural y que, por su antigüedad y características de construcción, son consideradas típicas casas rústicas gallegas. Por último quedan en el tercer grupo las casas de labranza, también rústicas y de entorno rural, cuya característica definitoria es la posibilidad que se le ofrece al visitante de participar en las faenas agrícolas o ganaderas de sus propietarios.

En nuestro caso se trata de un PAZO cuyo entorno es curiosamente  denominado por los lugareños como O’Pazo.

La entrada que está orientada al Este a unos cien metros del camino de la iglesia parroquial está rodeada de un muro que bordea la propiedad desde el Norte, Este y Sur. A la mencionada entrada se accede a través de una gran portada de madera.

A la izquierda está la recepción, cafetería y una pequeña sala en donde están ubicados dos hornos de cocer pan. Han sido restaurados respetando escrupulosamente su antiguo estilo inclusive con la numeración de las piedras.

Justamente enfrente de la puerta principal hay un corredor que ahora “pertenece” a una de las siete habitaciones dobles. Justamente en la parte oriental de dicho corredor de la entrada está ubicado el antiguo castillo o torre. Se observan los orificios para el uso de armas de fuego de defensa desde el interior. Según cuenta la gente mayor del pueblo el párroco D. Luciano García, fallecido alrededor del año 1.950, tenía un rifle para uso defensivo en el susodicho castillo o torre

En la parte baja queda ubicado el salón, comedor y el área de cocina. El suelo y el techo es de madera respetando íntegramente las características de la antigua construcción.

Dentro del patio, totalmente empedrado, hay a la izquierda un “cobertizo” con techo de traviesas de  madera muy acorde con el entorno.

Casa Rural

La entrada principal a las distintas habitaciones se realiza a través de una escalera de piedra, culminada con un descansillo y un “corredor” que da acceso a las distintas habitaciones que son amplias y confortables, siendo su característica principal que ninguna es exactamente igual. Todas tienen ventanas a Poniente. La última habitación, ubicada en la zona Sur, tiene paso independiente para el posible acceso de personas con minusvalía física. Tiene, además, una terraza de piedra con vistas a la vecina parroquia de Crespos cuya división la marca el río Gorgua.

Toda la parte de Poniente, en lo que concierne a la propiedad de la Rectoral, está ajardinada con bancadas regadas con agua propia del manantial de dicha finca. Es un paseo en cuesta desde el que se oye el murmullo del caminar del río.

La parte de Naciente, que era una antigua viña, está presidida por un hórreo de madera y rodeada de jardines con mesas y asientos muy acorde con el estilo de la zona.


Casa rural

Tanto el conjunto del edificio como su entorno  son de una belleza entrañable con unas vistas y orientación de características inigualables. Merece la pena disfrutar de unos días de descanso en las estancias, totalmente confortables,  de este ALBERGUE DE TURISMO RURAL en funcionamiento desde el año 2005.

Ver enlace.
www.aventurocio.net/index.php?sec=albergue

 

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