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La Iglesia parroquial Se ubica en el punto más alto del Monte de Grixó, desde donde se divisa una amplia panorámica del valle del río Gorgua, afluente del Deva. Esta formación montañosa actúa de divisoria entre ambos ríos y, por su morfología y algunos restos, parece que aquí se ubicó uno de los castros de la zona.
El origen de esta iglesia es de la Baja Edad Media. Se ordenó construir un Hospital en esa ubicación por lo que se obliga a construir una ermita, que es el precedente de la iglesia actual, para atender el culto de los enfermos. Hay aproximadamente cinco etapas en su cosntrucción. La primera corresponde a la capilla mayor. La segunda etapa corresponde con la parte siguiente de la nave. La tercera etapa, en la primera mitad del siglo XVIII. En la cuarta etapa se cosntruyo la facha y y la torre lateral, Por último hacia 1885 se hizo la construcción de la sacristía.
La iglesia, del s.XVII, ha experimentado varias reformas, una de ellas como indica una inscripción, a finales del s.XIX. Es de una sola nave, con la capilla central y otras dos adosadas en los laterales. Destaca la fachada principal, que presenta una estructura con rasgos de fuerte clasicismo. Junto a ésta, un curioso escudo en el muro exterior de la cabecera, probablemente perteneciente a la familia que llevó a cabo la construcción. En su interior encontramos un retablo del insigne escultor del s.XVIII, Ferreiro.
En el año 2004, como anteriormente hemos mencionado, se ha restaurado el altar mayor. A ello han contribuido, además de los organismos oficiales, los propios parroquianos con donaciones especiales.
Desde el altozano en el que se ubica la Iglesia Parroquial se halla situado se divisan, al Norte, las parroquias de Pontedeva, Trado, Valongo, Refoxos, Fustás y Poulo; también al fondo, revestida por las nieblas del Miño la de Rebordechán ya en la vecina Pontevedra. Al Este Pao, Quintela, Redemuiños y Leirado. Al Sur se divisan las aldeas que componen la parroquia y Monterredondo. Al Oeste Crespos y, en lontananza, los pueblos limítrofes de Portugal como San Gregorio. La iglesia de SAN PEDRO posee una fachada barroca. En la torre, o campanario, hay dos campanas: la “grande” ubicada hacia el sur y la más pequeña al Oeste. Su sonido llega a varios kilómetros. Escuchar su tañido, desde allí mismo, es una experiencia que merece la pena. La entrada, a través de una escalinata ya desgastada, es exterior hasta la mitad y el resto interior por una escalera de caracol no apta para los muy altos. En la mitad de la ascensión hay un ventanuco con vistas al Norte en el que casi siempre anida la lechuza. Tiene, además de la puerta principal, al que los vecinos llaman puerta grande, dos puertas laterales, la del norte, que casi nunca se abre y la del sur que es la entrada habitual de los parroquianos.
En el ábside ostenta esta clarificadora noticia: “YZO ESTA OBRA SIENDO ABAD DELLA D. JUAN GIL SEONA AÑO 1674”. Debajo hay un escudo partido con las armas de los Gil en el primer cuartel (una calavera con dos tibias, dos lises y tres conchas de peregrino) y de los Seoane en el segundo (castillo con guerrero armado y seis cabezas de cánidos) coronado de un bonete. El interior es de una sola nave. Con bóveda de nervios con flores en los entrecruces en el cuerpo del templo y de ariste en el ábside. En uno de los arranques de los nervios existe una figura de medio cuerpo con las manos sobre el pecho en la que, según la tradición oral, quiso manifestarse el artista, maestro Ferreiro, ya que no presenta pareja en la parte opuesta. El coro tiene una hermosa balaustrada de piedra labrada y es la ubicación ideal para la contemplar la visión interna del templo.
En la sacristía existe un letrero de difícil lectura en el que se advierte que aquel departamento fue hecho en 1.885 siendo párroco D. Francisco Ferreiro Alonso. Hay dos capillas laterales: la del Cristo y la del Carmen. En esta última hay un bajorrelieve de la Quinta Augustia que parece ser el resto de un retablo primitivo, así como un Salvador de medio cuerpo que se ve en la sacristía con una imagen de San Miguel del siglo XVII. En la parte exterior de la capilla del Cristo, en la entrada principal, hay una inscripción de 1.690. En otros lugares del templo se observa una columna barroca con vides y racimos y un pelícano en su nido con sus hijos cuyo pecho se abre. Este era el sagrario anterior al del maestro FERREIRO. Como imagen presidencial está la de SAN PEDRO que es la procesional y parece ser de la escuela de Ferreiro aunque de época posterior.
La obra del maestro FERREIRO en la iglesia de SAN PEDRO DA TORRE se encierra en el altar mayor con las imágenes de la Virgen del Carmen y la de Santa Teresa sin sitio fijo. El retablo mayor, neoclásico, consta de dos cuerpos. El inferior tiene seis columnas corintias entre las que va colocado el sagrario con el expositorio encima con dos copas a los lados con llamas o pebeteros. En sendas hornacinas van colocadas dos imágenes: la de santo Tomás y, en lado del Evangelio, la de San Lorenzo. El cuerpo superior lleva cuatro columnas análogas. Entre ellas la de San Pedro Advíncula. El santo va conducido por el Angel a través de una estancia abierta por un arco de medio punto dando paso a una cámara con pilastras que sostiene la bóveda del cañón en la que se ven dos soldados romanos durmiendo y las cadenas en prisión. El conjunto lo coronan tres cabezas aladas de ángeles sobre nubes de plata partiendo hacia abajo cinco haces de rayos de oro. Bajo las imágenes de Santo Tomás y San Lorenzo hay un letrero pintado: SE HIZO Y PINTÓ A DEVOCIÓN Y ESPENSAS DE D. LORENZO GARCIA DOCTOR THEÓLOGO POR LA REAL UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DISCÍPULO DEL ANGEL MAESTRO SANTO THOMÁS DE 1816. Es de significar la variada policromía de las figuras así como el rico estofado de las vestiduras. La imagen de San Lorenzo, pareja de la de santo Tomás, tiene un metro de altura, sosteniendo en la mano derecha libro y palma y en la izquierda una parrilla apoyada en el suelo. La casulla es roja y está cubierta de riquísima estofa sobresaliendo en la vestidura blanca la cuidada imitación del encaje. La escultura del Doctor Angélico sostiene un libro en la mano izquierda y un iglesia sobre él, en la derecha pluma y al pie birrete doctoral. El hábito blanco presenta estofa de hojas y el manto estofa negra. El relieve de san Pedro representa al Santo llevando en su mano derecha un libro rojo con puntas doradas y en la izquierda las llaves del “Reino”. Viste túnica verde oscura con orla dorada y estofa de ramaje, manto amarillo oscuro con estofa análoga calzando sandalias. El Ángel ostenta una túnica naranja lisa dejando ver la pierna desde el muslo, flotando por detrás un manto forrado de verde manzana. La imagen de santa Teresa alcanza cuarenta y cinco centímetros de altura. La hermosa y delicada talla tiene una pluma en la mano derecha y un libro abierto en la izquierda. El hábito con estofado de flores y orla. El manto blanco también con estofa. La imagen del Carmen que fue esculpida para colocarla sobre el ostensorio. Durante la restauración de 2004 fue traslada de “su” capilla . Mide, con su trono de nubes, metro y medio aproximadamente. El Niño que lleva en brazos presenta el santo escapulario con la mano izquierda mientras con la derecha acaricia las crenchas de su divina Madre. Tiene su cabeza peinada al medio y ladeada a la derecha , pelo claro, rubio el del Infante, sus ojos de cristal menudos en exceso con una boca pequeñita. Esto quizás se deba a la falta en el taller del maestro FERREIRO de ojos de cristal de tamaño apropiado. En cambio los de santo Tomás y San Lorenzo tienen unos ojos más proporcionados. La Virgen lleva vestido y manto de ramaje y flores de riquísima estofa, se toca con corona real con mundo y cruz de madera policromada y dorada. . Está hueca en la parte posterior. En la capilla de la izquierda ha sido reubicado el patrono,, San Pedro, que antes de la restauración del 2004 estaba en el altar mayor. Sobre ello hay un dicho lugareño: ¿cómo van a mandar algo los hombres de San Pedro, si hasta el propio patrono le han quitado del altar mayor relegándolo a una capilla lateral? Ahora la Virgen en el altar mayor. El baptisterio se halla ubicado a la izquierda entrando por la puerta grande. Está hecho en su totalidad de piedra granítica como todo el conjunto. La frase del evangelio TÚ ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA.. aquí se cumple al pie de la letra en lo que concierne a la ubicación de esta iglesia parroquial. En el atrio hay un cruceiro de basamento cuadrado , hastial monolítico de sección cuadrangular en la parte inferior octogonal al centro y circular en la parte alta y capitel de hojas de acanto, volutas y angelotes en el centro. En uno de los lados de la Cruz está labrada la figura de Cristo muerto y el otro la Dolorosa sobre una repisa constituída por un ángel alado. En la sección cuadrada tiene los signos de la Pasión en relieve. En la base hay grabada esta inscripción: SE HIZO SIENDO ABAD EL DOR. DN. FRANCISCO FERREIRO ALONSO. EL MAESTRO MANUEL GONZALEZ AÑO DE 1840. Está ligeramente policromado y tiene delante una mesa de piedra que hace de altar en determinadas fiestas religiosas. Según la tradición este monumento fue labrado en piedra por el maestro de una sola vez, no siendo enseñado al público hasta su terminación. El atrio tiene dos entradas: la del Sur o principal y la del Norte o secundaria aunque en la actualidad es la más usada por ser la más cercana a la explanada que hace de aparcamiento para los vehículos. Por la principal se asciende, en cuesta, por escalera de piedra, siendo coronada por dos piedras labradas en forma de pico y asentadas simétricamente cada una en cuatro bolas graníticas. En frente de la puerta Sur hay una construcción en la que hasta mediados de siglo se practicaban las autopsias que en la actualidad hace de pequeño cuarto trastero de la iglesia. Hasta fechas recientes, ya que no había panteones, se enterraba en el atrio en la zona de la parte Norte cuyo “piso” son sepulturas a ras de tierra labradas en piedra granítica. Los párrocos y familiares eran enterrados a la entrada de la puerta grande. Hasta años no muy lejanos las sepulturas de mayor abolengo eran las ubicadas a la entrada de la susodicha puerta grande de madera maciza.. Todo el recinto estaba amurallado con asientos corridos para el descanso de los parroquianos. En la actualidad están parcialmente “destruidos” por la construcción de los respectivos panteones de enterramiento. Si leemos las inscripciones observaremos por las fechas que todos son del último cuarto de siglo. También en época muy reciente se ha hecho una canalización de agua con un fuente de piedra en el mismo atrio. Su agua es potable.
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